martes, 25 de septiembre de 2012
Sinsentido
En mi casa hay una cucaracha,
la he matado dos veces ya.
Vi como sus tripas largaban el jugo,
sentí el ruido de su cuerpo al resquebrajarse.
A veces pienso en su madre,
y también en la mía.
Pienso en Kafka transformándose,
muriendo aplastado por un zapato.
Hoy volví a verla en el baño,
ella me reconoció y corrió detrás del bidet.
Por la tarde fui al supermercado,
compre un veneno que asegura poder matar hasta a sus hijos.
Mi lucha carece de absoluto sentido,
como tantas otras.
domingo, 16 de septiembre de 2012
Recuerdos del Planeta Tierra
Me acuerdo que cuando era chico
mi abuelo decía que había que pasar la topadora por las villas de emergencia,
como había hecho no sé quién. Mi viejo
por ahí lo repetía, así como uno repite la forma de lavarse los dientes de su
padre. Yo me crié escuchando eso, una y otra vez. Con el paso del tiempo fui
comprendiendo que esos villeros eran seres humanos también, a pesar del “discurso
oficial” que había en mi familia paterna, a pesar de que una vez en Fuerte Apache,
cuando tenía unos siete años, un pibito me quiso robar la pelota amenazándome con
un palo que tenía fuego en la punta y con él dejó ésta marca que mi mano
derecha tiene hasta hoy. Experiencia que me ayudó mucho en ese tiempo para
distinguir la derecha de la izquierda, me refiero a mis manos. Esos seres
humanos, de caras sucias y casas de cartón también tenían un alma, como la mía
o la de cualquier otro ser humano. También llegué a comprender un día que el
capital era finito, el dinero más precisamente. Que si hay $10 y somos diez
personas pero $9 los tiene uno solo el resto tendrá que repartir $1 entre
nueve. Claro, estaba ese discurso que hacía mención que el señor de los nueves
pesos había trabajado con esfuerzo por conseguirlos y se los merecía. Aunque
entre aquellos nueve había algunos que trabajaban más que aquel afortunado,
había quienes laburaban de sol a sol pegando ladrillos, con temperaturas bajo
cero o sobre cuarenta. De este modo fui descomprendiendo el mundo en el que vivíamos,
porque había varios que se llevaban $9 y muchísimos que se quedaban con $1, no
era cuestión de esfuerzo, eso me quedaba claro. El mundo estaba basado en
valores materiales, no había duda de ello. De no ser así quienes ganaban nueve
hubieran repartido en partes iguales por razón de esfuerzo. Esos valores
materiales, por sobre los valores humanos, eran propagados por toda la
sociedad, incluso por los que debían repartir $1 entre nueve. Sucedió que los
menos afortunados sintieron que no era justo para ellos tamaña desigualdad.
Algunos, que ya habían perdido hasta el valor de su propia vida, decidieron
salir a robar a los que más tenían. Robar era una forma de decir, claro está.
Para otros era equiparar o ajusticiar. Luego, los que ganaban $9 empezaron a
pedir seguridad por el miedo que les producía llegar a perder sus bienes
materiales. Por suerte ese es el
recuerdo de otra vida, de mi vida en el Planeta Tierra. Ahora que estoy en
Ofgan, cada vez que les cuento esta historia a los Ofgianos, se ponen tan
tristes que solo les da por abrazarme.
viernes, 20 de julio de 2012
Con D de idiota
Los días D serían como los días Re en su traducción musical del ingles al castellano. Un Re día, tal vez. Según Charly, Re es la nota romantica. Para Mi los días D son una bosta infernal impostada, pero para Charly Mi es la delincuencia, la nota del rock, filosa y puntiaguda. Me pregunto si esos no serán los días de la vida, los Mi días...
miércoles, 18 de julio de 2012
Una vieja película
Cuando estoy parado en cualquiera de mis pensamientos, cuando no estoy buscando nada, cuando cada vez quiero menos y creo poder vivir en una cueva, solo, alejado del mundo que me rodea, sin días, sin horas, casi sin pensamientos, solo comiendo y bebiendo para mantenerme vivo como un animal, justo ahí, aparece Ella. No se quien es, y tal vez no sepa quien soy yo mismo pero ahí esta cruzándose en mi camino a ningún lugar, pasando delante de mí, deteniendo el tiempo, callando los sonidos y tomando mi mano como si realmente nos conociéramos, como si hubiésemos creado el universo juntos, sintiéndonos dioses de nuestra invención. Me sonríe, la beso suavemente, ella muerde mi lengua como si no le alcanzara con palparla, quiere fagocitarme, solo así seremos uno. Nos vamos del ruido, subimos escaleras, abrimos y cerramos puertas, nos desnudamos hacemos lo que mas nos gusta y preferimos no despertar jamás. Nos echan de la sala de proyección. Abrimos y cerramos puertas, bajamos escaleras, escapamos del mundo que supimos crear. Nos importa un carajo, podemos hacer otro cuando queramos, entonces nos vamos a su casa, sin las llaves, sin su teléfono, sin su campera, pero las llaves son lo que necesitamos más que nada. Volvemos. Encontramos el teléfono, llamamos a un amigo suyo y resulta que está en casa de ella con las llaves. Al hogar entonces. Estamos hambrientos, intentamos hacer una pizza, la olvidamos en el horno con salsa pero sin queso. Ella esta muy borracha y yo estoy embriagado hasta las pelotas. Vamos a su cama y nos dormimos en nuestra atmosfera. No existe nada mas, estamos ahí tumbados y no hay otro mundo por fuera de esa habitación pero si hay seres y hay cosas y entonces llega su hermana, me escondo en otra pieza donde hay un pibe y una mina durmiendo, estoy en bolas, mi ropa tirada y ella intentando despedir a su hermana. De vuelta a la cama, besos, caricias queremos apagar el sol. Me voy, me tengo que ir, no quiero hacerlo pero ahí esta la vida y yo tengo que salir de esa cueva aunque me niegue. No quiero despertar y así es como estoy viviendo desde aquel día donde me quede soñando en el cuerpo de una mujer que no esperaba.
miércoles, 23 de mayo de 2012
Buscando el cielo
Nena,
todavía no te diste cuenta
que estás perdiendo el tiempo
con quien te absorbe?
Mujer,
no comprendiste
que te estaba invitando
a la vía láctea?
Acaso el temor,
se apoderó
de tu ser
para no saber quién sos?
Bien,
aquí no hay un macho
de los de antes
que la van de guapos.
Sabelo,
mi mano busca tu mano
para caminar sin rumbo,
hasta que despeguemos.
todavía no te diste cuenta
que estás perdiendo el tiempo
con quien te absorbe?
Mujer,
no comprendiste
que te estaba invitando
a la vía láctea?
Acaso el temor,
se apoderó
de tu ser
para no saber quién sos?
Bien,
aquí no hay un macho
de los de antes
que la van de guapos.
Sabelo,
mi mano busca tu mano
para caminar sin rumbo,
hasta que despeguemos.
lunes, 21 de mayo de 2012
Manija
La chatura absoluta,
meseta artificial bien apisonada,
de polvo marrón claro.
Una idea,
trescientas energías,
en movimiento simbólico.
Entusiasmo de tambor,
recuerdo de otra vida,
ya sin látigo en la espalda.
Un escalón,
vuelta entera circular,
y un sobreviviente.
Gato Negro,
siete días bajo tierra,
lo mismo que Dios para crearla.
Noches frías,
leña al fuego y disco verdulero,
calor humano.
Palas mujer,
hombres pico,
generando amor.
Días manija,
como perros
buscando un hueso.
Batuque,
fotografías del horno,
música dominguera.
Fiesta popular,
colores vivos,
seres renaciendo.
Otro escalón,
otro más y el suelo,
limpio de dolor.
Tres semanas,
para reencarnar,
en Anfiteatro.
La idea fija, bien manija,
que no se comprende,
y se podría hacer, hasta el fin de los tiempos.
miércoles, 16 de mayo de 2012
Una gota es suficiente
Ayer estuvo buenísimo a pesar de las siete de la mañana, el baño semi apurado y el olvido de la posición ejecentrado del Tai-Chi; el banco que no entregaba dinero, la espera absurda; el pago del alquiler con dinero prestado; las nueve horas de oficina con su presión monetaria y el puto ocho de tres con ochenta y cinco. Ayer estuvo buenísimo porque llegué al Anfi con mi guitarra, la que se enchufa y que pierde la afinación más rápido de lo que deseo, y te vi sonreír y nos abrazamos sonriendo. Estuvo buenísimo a pesar de que tenías que irte a ver a tu hermanita y no podías venir a tocar con nosotros, digo tocar como diría jugar, o por qué no, jugar tocando. Claro que entendí tus razones. Y nos fuimos para la sala, y adiós nochecita mientras caía el sol. Luego nos veremos, pensé. Se armó un trío medio rock, medio funk, y le dimos rosca, yo un poco menos que los otros dos que le hacían al bajo y la bata con una polenta envidiable. Los corría de atrás, a veces los alcanzaba y era fantástico. Minutos, tal vez segundos, de eternidad. Luego llegó gente y pintó más jazzeado el asunto, el mismo juego de tocar, así de divertido, siempre corriendo detrás, siempre sintiendo la eternidad bajo la piel. Vos estabas con esa gente pero yo no podía dejar la viola, a parte me agarra el mal del cagón, viste como es. Ayer estuvo buenísimo! Vos asomaste tu cabecita para decir adiós otra vez, y pensé que ese adiós me saludaba como si ya todo estuviera asumido, aunque nada está dicho. Para qué, de todos modos. Supongo que algunas cosas se notan en el aire, aromas, miradas, sonrisas, deseos. Supongo también que no sé nada de lo que está pasando, cómo saberlo si nunca había sucedido así? Volví al Anfi luego de la tocada lúdica creyendo en ese pensamiento de que volverías, esperé por vos como tres horas pero nunca volviste. Y qué, ayer estuvo buenísimo por dos o tres minutos, acaso no basta eso para un día?
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