Cada uno debería hacer
lo que más le guste,
incluso si quisieras matarme,
deberías hacerlo.
No vale tanto una vida,
hay miles de muertos
caminando,
despertando a diario.
Yo prefiero tu abrazo,
tu lágrima en mi mejilla,
tu sonrisa en la cama
cuando despertamos juntos.
Y ahí pienso que vale la pena
morir de la vida,
mucho más,
que vivir muertos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario